45.
SARA
La rabia me llega tarde, como siempre.
Estoy en el cuarto, tirando ropa dentro de la maleta sin doblarla, sin orden, sin cuidado. Vestidos que alguna vez elegí para él, camisas que compré pensando en viajes que ya no existen, ropa interior que ahora me parece ridícula. Todo cae como cae mi paciencia, como cae esta versión de mí que no reconoce el espejo del armario.
No así.
No de esta forma.
La conversación en la planta baja se repite una y otra vez en mi cabeza. Su voz firme. Su negativa