122.
RAQUEL
Todo ocurre tan rápido después de ese momento que siento que apenas logro sostenerlo entre mis manos antes de que el mundo vuelva a moverse a su alrededor; las palabras finales del sacerdote aún resuenan en mi pecho, “marido y mujer”, como un eco cálido que no termina de asentarse del todo, y aunque sé que acaban de pronunciarlas, que ya es real, que ya no hay vuelta atrás, mi cuerpo reacciona antes que mi mente, como si necesitara aferrarse a lo más importante antes de procesar cualqui