119.
RAQUEL
Despierto antes que él.
No sé exactamente en qué momento abrí los ojos, pero lo primero que siento no es el peso de la almohada ni la suavidad de las sábanas… es algo mucho más ligero y, al mismo tiempo, más profundo: una especie de calma que me recorre el pecho, como si durante la noche algo dentro de mí finalmente se hubiera acomodado en su lugar.
Permanezco unos segundos en silencio, sin moverme, observando el techo de la habitación del hotel, dejando que los recuerdos de la noche an