Un mes después, el corazón de Ares ardía en llamas al descubrir todas las atrocidades que habían ocurrido durante su ausencia, y no podía permitir que perduraran. Determinado a restaurar la honorabilidad y la justicia en su dominio, decidió convocar una reunión en la que destituiría de sus cargos a Euclides y a Iris, y los enviaría a prisión.
Mientras reflexionaba sobre sus decisiones, su secretaria tocó la puerta y entró con una expresión de inquietud. Su voz temblorosa rompió el silencio.
—Al