Con paso decidido, Gina regresó al lugar convenido donde había quedado con Helena. La luz del sol se filtraba a través de las hojas de un viejo, que alumbraba a Helena sentada en las raíces de aquel árbol.
Helena levantó la cabeza y con una sonrisa preguntó.
—¿Por qué vienes de ese lado del bosque?
—Estaba disfrutando de este hermoso lugar. ¿Llevas mucho tiempo esperando? —respondió tranquilamente.
—Algo. Mejor vamos. Te llevaré a un lugar que será ideal para comenzar tu entrenamiento.
Helena s