Ares caminó por el pasillo y ella lo siguió. Subieron juntos las escaleras hasta llegar a su habitación. Una vez allí, él puso la mano en el pómulo y dijo.
—Solo vamos a hablar con más privacidad. Te prometo que no haré nada que no quieras hacer, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —respondió ella de forma tranquila.
Él giró la manilla y le dio paso para que entrara. Gina avanzó por la habitación, con pasos titubeantes, hasta llegar al borde de la cama donde se sentó, sentía como sus piernas temblaban c