Mientras tanto, en la manada de Vilkas, Maya había pasado seguro a la puerta de su habitación. No sabía cómo actuar en ese momento, ya que no quería ceder ante el abrumador deseo de su mate. Susurró en voz baja, tratando de controlar sus emociones.
—Diosa Selene, eres realmente mala conmigo. Yo no quiero ser dominada por mi mate. ¿Porque el hechizo no funciona?
Años atrás, en uno de los viajes de Maya hacia la manada Amanecer, ella brindó su ayuda a una mujer híbrida, mitad lobo y mitad hechic