Maya soltó un gran suspiro, sus ojos reflejaban una mezcla de audacia y miedo. A pesar de su aparente firmeza, sabía que se encontraba en una situación delicada. Temía que la llegada de Sander pudiera desencadenar una masacre en la manada. No estaba dispuesta a permitir que se llevarán a las mujeres. Con el corazón latiendo con fuerza en su pecho, observó cómo Sander se alejaba en la distancia. Entonces, expresó en voz alta.
—Gracias, amiga, por llegar justo a tiempo. No te esperaba, pero apare