Dos meses después...
Lilia deja a Alan en el colegio, observando cómo entra corriendo con su mochila rebotando en la espalda. Una sonrisa se dibuja en su rostro al verlo tan entusiasmado por comenzar su día. Aunque la separación diaria le deja un ligero nudo en el pecho, se consuela pensando en lo feliz que él está.
Tras un profundo suspiro, enciende el motor de su carro y conduce en dirección al hospital. Se siente muy feliz porque ya no tiene que tomar el bus para transportarse. Todo el sacri