El vacío le apuñala el pecho, una estaca helada que le corta la respiración. Siente el deseo punzante de regresar con Bratt, de pedirle una oportunidad más. Sin embargo, una fuerza invisible la retiene, una barrera que no logra comprender. Se pregunta si es la culpa, el eco constante de su pasado, o el temor a que Bratt vuelva a herirla. Tal vez sea simplemente la necesidad de paz, de un nuevo comienzo lejos de todo. Quizás, se dice, no necesita a un hombre para sentirse completa.
«Pero lo amo»