Un mes y medio después…
Lilia divide las ropitas de la bebé y organiza algunos de los regalos junto a Alan, quien la ayuda a poner todo en su lugar.
—¿Cuándo manita va a salir de tu barriga, mami? Ya quiero jugar con ella.
Lilia le sonríe y extiende sus brazos para que él se acerque. Una vez frente a ella, lo abraza y le da varios besos en la cabeza.
—Ya falta poco, pero no podrán jugar todavía porque ella va a estar muy chiquita. Pero cuando crezca un poco más, lo podrá hacer.
—Oh... —balbucea