Bratt observa a Lilia con expresión asustada. Suspira y, con voz trémula, le dice:
—Espero que no te moleste, Hadita, pero no quiero que nuestra princesa nazca fuera del matrimonio. Por eso, me tomé la libertad de buscar un civil para casarnos. Cuando nazca nuestra bebé y estemos listos para hacer una gran boda, celebraremos como teníamos previsto meses atrás.
Lilia mira a Bratt asombrada, luego observa a las personas presentes y se da cuenta de que hay un hombre que no conoce, y que supone es