Los latidos de su corazón retumban violentos dentro de su pecho, como si con ello intentaran aliviar el dolor y la inseguridad que le provoca ver a Lilia irse con otro hombre.
Alguien más le está dando refugio, y ella ve en ese otro un escape de él...
Ella está huyendo de él y de todo el sufrimiento que él le causó por tantos años.
—¡Lilia! —grita, alterado, mientras corre fuera del hospital. Sin embargo, su reacción llega tarde, porque ella ya se ha subido al vehículo de aquel otro. Su hadita