Ian y Serena miran a la extraña, muertos de la vergüenza y en completo mutismo y asombro. Lo menos que se esperaban era que alguien se atrevería a abrir aquella puerta, que al parecer no aseguraron.
—¡Salga de aquí! —increpa él mientras cubre a Serena con su cuerpo, como manera instintiva de protegerla.
La mujer tarda unos segundos en reaccionar, debido a que se ha quedado alelada observando la perfecta anatomía de aquel hombre, que parece un modelo.
Supone que eso es, puesto que están en un es