La mirada verde de Lilia se mantiene atrapada en el cuerpo trabajado de Bratt, quien se ha quedado en completa desnudez delante de ella.
—¿Te bañarás con la ropa puesta? —inquiere él con una sonrisa pícara.
Ella traga pesado y se aclara la garganta, entonces lo encara nerviosa.
—¿Por qué debemos bañarnos juntos? Se supone que vinimos a tomarnos un trago.
—Nos tomaremos el trago en el jacuzzi, mi bella Hadita.
Lilia se relame los labios y deja salir un suspiro. Bratt, en cambio, se le acerca co