Él se mantiene inerte, con el papel en la mano y las lágrimas descendiendo por sus mejillas. Siente un nudo en el pecho que lo sofoca y un dolor punzante le atraviesa el corazón.
Duele, cómo duele...
No solo se trata del hecho de que ella se marchó, lo que más lo decepciona es que ella haya decidido hacerlo y ni siquiera tuvo la valentía de despedirse en su cara.
Se siente usado y abandonado.
Desamparado...
Su malestar y dolor es parecido al de aquella vez cuando supo que sus padres habían muer