Pero Santoro se nos acercó y nos dijo: —Ricardo por hoy va salir en libertad, como un disparo directo a mi orgullo. No podía creer lo que estaba escuchando. Las pruebas estaban ahí: los estados de cuenta, las firmas —aunque dudosas— que lo vinculaban, los testimonios preliminares. Pero el sistema Morel tenía tentáculos más largos de lo que yo había calculado.
Entramos a la sala.
—Se le concede la libertad bajo fianza al señor Ricardo Morel, con la restricción de no salir del país y la obligació