El sol de la costa siempre me recordaba que la vida puede ser brillante y despiadada al mismo tiempo. Había pasado un año y un poco más desde que llegué a esta ciudad con poco más que una maleta y un orgullo herido. Hoy, ese tiempo se sentía como una vida entera. Mi pequeño bufete, "Vargas & Asociados", se había convertido en un referente de justicia en el puerto. Ya no era la "exesposa de Morel"; ahora era la abogada que hacía temblar a los corruptos de la zona.
A mi lado, Apolo, un labrador c