El silencio en el Refugio Delta se rompió no con un estruendo, sino con un pitido persistente y gélido, Ariadna se giró hacia la consola principal, donde el mapa del Sector Gris parpadeaba en un carmesí violento, no era un ataque masivo de mercenarios ni una explosión en la superficie; era algo mucho más insidioso. Julian Vane estaba enviando sus "sondas fantasma", pequeños algoritmos de búsqueda y destrucción que rastreaban las fluctuaciones eléctricas en la red subterránea.
—Han encontrado el