El aire en el subnivel 5 del Instituto Lila era denso, cargado con el olor metálico del ozono y el zumbido eléctrico de una era que se negaba a morir. Allí, protegida por muros de hormigón reforzado y una jaula de Faraday de última generación, descansaba la Caja Negra de Thorne Corp, eran los últimos tres bastidores de servidores que contenían el núcleo heurístico del Ojo de Dios, la "conciencia" algorítmica que Julian Vane había destilado de los sueños de Lila y de la privacidad del mundo.
Aria