Transcurrida la noche, las horas pasaron como en un sueño, muy deprisa, los esposos Long, bajaron a tomar el desayuno, se le notaba la felicidad en sus rostros, el amor volvió a tocar sus corazones. Violett ya estaba saliendo y su padre le preguntó:
—¿Por qué te vas tan temprano y sin desayunar?
—Papá, tengo que estar hoy temprano, voy a práctica de voleibol, es mi primer día y no quiero llegar tarde.
—Está bien y ¿con quién te irás?
—Pasarán por mí, tranquilo.
—No te olvides de recoger a tu he