Esa tarde las cosas marchaban normales, el señor Long había salido a almorzar y no había regresado, ya su asistente estaba allí, haciendo su trabajo, repicó el teléfono de la oficina de Edward, ella enseguida contestó.
—Aló, buenas tardes, le habla la señorita Ricks, ¿quién habla?
—Buenas, soy un amigo del señor Long, se encuentra por favor.
—El señor Long, no se encuentra, ¿desea dejarle alguna razón?
—No, no se preocupe, lo llamaré luego.
—¡Espere un momento! Su voz me es conocida, ¿es usted