—Así que… ¿debo vivir con ustedes dos? —preguntó Zendaya con incredulidad, sentada en la camilla mientras el médico revisaba sus últimas ecografías.
—No es una sugerencia, señorita Madews —dijo el doctor, con seriedad—. Su cuerpo es Luna inestable. Necesita las feromonas de estos dos lobos constantemente, o su embarazo será riesgoso. Especialmente si… ambos son padres. No lo sabremos hasta que nazcan.
Zendaya sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Jean y Leonard se miraron, tensos. Ninguno