137. ¿Eso hizo?
Isabel
El olor a café recién hecho y el aroma familiar a madera y colonia de Dante es lo primero que me saca del sueño. Parpadeo despacio, estirando los brazos con cuidado sobre las sábanas de seda gris.
Por primera vez en días, el dolor en mi abdomen no es un latigazo insoportable, sino una molestia sorda, un recordatorio de que mi cuerpo finalmente está empezando a sanar.
La luz grisácea y suave de la mañana de Nueva York se filtra por los grandes ventanales de la habitación, iluminando las