105. Convertirlo en cenizas
Dante
Las palabras del hacker me atraviesan como si fueran una corriente eléctrica, encienden todo dentro de mi y al segundo siguiente estoy gritando ordenes a todo el mundo.
—¡TODOS A LAS VANS! —rujo, y mi voz se escucha en toda la mansión como un trueno—. ¡ARMAS LISTAS! ¡QUIERO TODO EL MUNICIONAMIENTO POSIBLE! ¡SALIMOS EN TREINTA SEGUNDOS!
El caos organizado se apodera de la casa. Mis hombres, sedientos de venganza y con el honor herido por la traición, se mueven como sombras letales. Todos q