104. Cuando la encuentre
Dante
El tiempo no corre; se desangra. Cada segundo que paso dentro de estas paredes es una puñalada en mi juicio. La mansión, que siempre fue mi fortaleza, hoy se siente como una jaula de cristal rota. En el estudio, el aire está cargado de ozono, café frío y el tecleo frenético de los hombres que Alexei trajo.
—Dime que puedes hacerlo —gruño, inclinándome sobre el hombro del hacker. El tipo es joven, tiene los dedos pálidos y le tiemblan ligeramente las manos, pero sus ojos están fijos en la