Después de hablar con su madre, Alexander se levantó para cambiarse de ropa, pero la imagen de lo que pasó la noche anterior seguía en su mente, como un eco insistente que no lograba silenciar.
Mientras se vestía con ropa limpia, intentaba ordenar sus recuerdos… pero todo volvía a lo mismo.
“¿Quién era esa mujer…? ¿Natasha… o Emma…?”
El pensamiento lo inquietó más de lo que quiso admitir, porque no era solo confusión… Era la sensación.
El recuerdo impreciso de una cercanía que aún le recorría l