Emma se sentó en el sillón frente a Alexander, visiblemente nerviosa.
—Bueno… Me fue bien… ¿Y usted?
Alexander tomó un trago de whiskey antes de responder. El sabor amargo, con un leve matiz dulce, se deslizaba por su garganta. Era una bebida costosa… una que solo había probado en dos ocasiones... Una en su boda y otra ahora mismo.
— Yo estoy bien… —murmuro. — Tuve otra charla con Natasha cuando te retiraste… Esa mujer siempre encuentra la forma de complicarlo todo. —dijo con una sonrisa un poc