Alexander no había podido concentrarse en toda la mañana del día siguiente, lo había intentado con todas sus fuerzas.
Revisó documentos importantes que requerían su firma, respondió un par de correos electrónicos que habían estado pendientes desde la semana anterior, incluso sostuvo una conversación telefónica con uno de sus socios que apenas recordaba ahora.
Las palabras salían de su boca por inercia, mientras su mente se encontraba a kilómetros de distancia, atrapada en un solo pensamiento