Claudia se sorprendió al encontrarse con el asistente de Efraín, Carlos Torres, en la entrada del hospital. Recordó que, durante los días que estuvo internada, él la había ayudado mucho, y sintió una sincera gratitud.
—¡Carlos! ¿Qué haces aquí?
Se acercó a él con una sonrisa.
—Muchísimas gracias, me ayudaste bastante quedándote en el hospital.
Carlos se mostró un poco apenado.
—No fue nada, de verdad. El señor Herrera me pidió que lo hiciera. Vine a que me revisaran.
—¿Te sientes mal? —preguntó