—Vale, ¿qué haces aquí tan sola? ¿Te pasa algo?
Leo se acercó a Valeria, que estaba sentada en una banca de la plaza cercana a su oficina.
Valeria levantó la vista para mirarlo.
—Leo, tú lo sabes todo, ¿verdad?
—¿Saber qué? Uy, pues yo sé de todo un poco, mi campo es muy amplio. Tendrías que ser más específica.
—No estoy bromeando. Hablo de lo de Rubén. Tú lo sabes, ¿no es así? —la aflicción en su voz era inconfundible.
La expresión de Leo se volvió seria. Se sentó a su lado.
—Vale, ¿qué fue lo