—¿Aceptó? —preguntó Julián con cautela.
—Sí.
—¡Alfredo, eres un dios! Sabía que lo lograrías —lo halagó Julián con euforia.
—¿Ah, sí? ¿Eso crees?
—Totalmente. Sé que te hice pasar un mal rato. Eres un gran hombre por aguantar… —Julián se calló al ver la cara de Alfredo. Se dio cuenta de que, aunque parecía tranquilo, estaba molesto, y eso lo puso nervioso.
...
—¿Qué? Mamá, ¿van a venir? —preguntó Francisco al teléfono, desconcertado—. ¿Pasó algo?
—No, nada. Solo quería verte. Te extraño —dijo L