El "Coliseo" de los Proscritos no era más que un círculo de tierra batida rodeado de antorchas que chisporroteaban con olor a grasa rancia. Silas observaba desde una roca elevada, mientras un lobo enorme llamado Brutus entraba al círculo. Era pura masa muscular y cicatrices, con una mirada que decía que no había comido en días.
Blair se puso en guardia. Sentía el cuerpo ligero, extrañamente ágil a pesar de la debilidad. El veneno de acónito parecía haberse congelado ante la descarga de adrenali