El alba tiñó el cielo de un color violeta profundo cuando Nix despertó a Blair. No hubo palabras, solo un gesto suave para que se vistiera. Caminaron juntos, alejándose de los muros de piedra de la mansión y de las miradas juiciosas de la manada, internándose en el corazón del Bosque Susurrante, donde los pinos eran tan altos que parecían sostener las nubes.
Llegaron a un claro oculto, bañado por una luz dorada y rodeado de flores silvestres blancas que solo crecían en suelo sagrado. En el cent