Horus estaba sentado en una piedra. Miraba de reojo a la mujer que estaba tendida en el lecho. Alguna vez le había tenido miedo y se había postrado ante ella. ¿Cómo era que ahora estaban juntos y en esa situación? La observaba con tensión y rigidez. Era la esposa del emperador; los dos que habían acabado con su paz y su vida. Su respiración era pausada, pero no dejaba de sonar entrecortada, como si cada bocanada de aire cargara consigo un eco de dolor y derrota.
Al caer la tarde, Horus reunió l