Horus se encontraba en la ciudadela; el eco de las campanas lejanas le recordaba que pronto cumpliría veinticinco años. Se encontraba en su sala de entrenamiento, con los cristales de hielo formados en el suelo que aún brillaban por el último ejercicio. Su respiración era calma, pero sus pensamientos eran un río incontrolable. Había cargado demasiado tiempo con la memoria de su linaje destruido, con las voces de aquellos que habían muerto en Krónica y con la promesa de que regresaría.
—¿Hay alg