La carrera ritual comenzó. Bajo el manto de una luna llena que parecía derramar plata líquida sobre el mundo, la manada se disolvió en la espesura del bosque ancestral que abrazaba los muros de Krónica. El aire nocturno, fresco y cargado del aroma a tierra húmeda y corteza de pino, se llenó del sonido de cientos de patas golpeando el suelo. Los más jóvenes, impulsados por el puro júbilo de la transformación y la libertad, corrían con energía desbordante, zigzagueando entre los troncos y saltand