Los años se deslizaron con una cadencia constante sobre Krónica, y el reino entero fue testigo de cómo la vida florecía bajo el reinado del alfa blanco y la luna púrpura. Desde la coronación hasta ese quinto año, la transformación del palacio, de las calles, del campo y de la gente había sido un avance sostenido, moldeado por las decisiones de ambos monarcas, pero también por la presencia vibrante de sus hijos. Lo que había comenzado como un hogar conformado por tres niñas de crecimiento aceler