Hespéride decidió someterse a una revisión médica cinco meses después de haber descubierto su embarazo. No lo hacía por debilidad, sino por responsabilidad. Su cuerpo había empezado a manifestar cambios tan intensos que necesitaba comprenderlos con exactitud. Entró en la sala destinada a las brujas sanadoras, donde los cristales púrpuras flotaban sobre las mesas como luciérnagas inmóviles. Se recostó con serenidad, dejando que la energía curativa recorriera su vientre. Las magias antiguas respo