Los cambios físicos y mágicos de Hespéride se volvieron evidentes a medida que el embarazo avanzaba. Su magia fluctuaba como un río que reformaba su cauce; no disminuía, pero sí adoptaba un ritmo distinto, más ondulante, más pulso que explosión. Sus marcas púrpuras se volvían más brillantes, especialmente cuando anochecía. Algunas se extendían ligeramente por su abdomen, formando líneas que parecían raíces luminosas entrelazándose, como si el bebé respondiera a su propio linaje mágico.
Su energ