Los ministros abrieron las puertas laterales de la Sala del Tiempo, revelando el pasillo que conducía al balcón principal del palacio. Un haz de luz blanca atravesó el umbral, iluminando el mármol pulido y las columnas altas que sostenían la estructura. El sonido de la multitud esperando abajo llegó como un murmullo vibrante que ascendía desde la enorme plaza central.
Horus avanzó con paso firme. Su capa azul oscuro rozó el suelo, y el brillo metálico de su corona reflejó la luz de los cristale