Los días posteriores a la proclamación estuvieron marcados por un movimiento constante dentro y fuera del palacio. Aunque la euforia de la coronación seguía vibrando en cada calle de Krónica, el reino entero cambió de ritmo cuando se anunció un segundo acontecimiento histórico: la unión matrimonial del rey Horus Khronos y la princesa Hespéride Rhiainfellt.
No era solo una boda real.
Era la consolidación de una alianza que había salvado al continente.
Era la unión entre el último heredero del tiempo y la luna púrpura de las brujas.
Era el cierre de una era de dolor y el inicio de un legado nuevo.
Horus dedicó las primeras jornadas a tareas estrictamente gubernamentales. Desde el amanecer, recibía informes de reconstrucción en las regiones devastadas por la guerra. Los consejeros le presentaban mapas detallados de los territorios liberados, poblaciones desplazadas, rutas comerciales bloqueadas durante años y zonas donde los imperiales habían dejado daños severos. Él escuchaba cada punto