Hespéride había vuelto a la ciudadela, para guiar el retorno hacia el reino de Krónica. Allí, cargó a sus hijas, Asterope y Crisótemis. Ya no necesitaban ocultar sus manchas, esas que representaban que eran de la realeza de las brujas.
Ahora, al verla, todos los demás se inclinaban y la miraban con más respeto.
—Pueden seguir tratándome como a Heres… Esa es mi actitud con ustedes, solo que mi verdadero nombre es Hespéride —dijo ella con entendimiento.
—Yo la recuerdo —dijo Lady Neryanne Halvor,