Cirania había evitado a la emperatriz. No tenía cara para verla. Debido a su traición, el emperador había matado a las tres hijas. Eso era imperdonable. Lo mejor era irse lejos y evitar la furia bruja púrpura y del Khronos.
Xytrha iba con ello. Habían perdido. Justo como en su profecía, las dos lunas habían destruido a la tierra. Ahora estaban exiliados a la tierra de los gigantes. Atlas había perecido de manos de los dos que lo habían retado.
Los barcos que las alejaban se mecían sobre el agua