La noticia se esparció en los días siguientes como una corriente que avanzaba sin descanso entre campamentos improvisados, aldeas reconstruidas y refugios levantados sobre restos de antiguas murallas. Cada viajero que llegaba desde el sur o desde las zonas boscosas traía en la mirada un destello incrédulo. Los sobrevivientes repetían la misma frase con un tono que oscilaba entre la esperanza y la cautela: el rey Horus había regresado y la reina Heres, en realidad Hespéride Rhiainfellt, antigua