Horus se mantuvo ileso con su defensa de hielo entre las jaulas de luz que evitaban que se transportara. El elemento anulaba la magia de oscuridad de su esposa Hespéride. En estas semanas había iniciado la revuelta y unido a varios reinos en su rebelión contra la tiranía del emperador. Desde que era niño no se había vuelto a encontrar con él. Le había temido, lo odiaba y lo detestaba. Sin embargo, ahora podía sostenerle la mirada sin ningún temor. En casa lo esperaba su hermosa bruja y sus hija