—¿Qué pasa? —preguntó Mike, que estaba junto a Oscar.
Oscar arrugó la frente, cada vez más inquieto. —Le ha pasado algo.
Oscar sintió una conexión especial con Katherine, como si estuvieran vinculados de algún modo. Incapaz de seguir sentado, se levantó bruscamente.
Mike tomó el teléfono y le echó un vistazo. —Se dirige a Lymoc Mountain.
Cuando Mike terminó de hablar, Oscar salió rápidamente, con movimientos apresurados. Mike parecía comprender la importancia de la situación, sabiendo que sólo había una persona capaz de poner tan nervioso a Oscar.
—Katherine...— Mike pronunció el nombre, observando la espalda de Oscar antes de sacar su teléfono. —No me culpes si las cosas van mal, ¿de acuerdo?
Con eso, Mike movilizó inmediatamente a sus hombres para seguir a Oscar.
En su mente, Mike pensó: —Montaña Lymoc... Ese no es un buen lugar.
Una vez resueltos estos asuntos, Mike volvió a concentrarse en su teléfono. El punto rojo que se movía continuamente en la pantalla no dejaba lugar a dudas