Luego de ver a mi pequeña entrar al jardín con ilusión, una notificación en mi teléfono hizo que frunciera el ceño.
Abrí el mensaje con algo de dificultad; la pantalla estaba rota desde hacía años.
“Audiencia por custodia, programada para dentro de un mes, el día quince a las trece horas. Llegar con abogado.”
Suspiré pesadamente. Esta era una razón más para ir a verla ahora mismo. Tenía que resolver esto antes de ir a trabajar o terminaría perdiendo la cabeza.
Desabroché mi chaqueta y comencé a