—Pensaré en tu propuesta de ser mi asistente personal, lo prometo —estaba jugando con ella. Lo sabía.
—No me valen las promesas Leonid, necesito una respuesta o ¿prefieres que vaya de compras con las esposas de los hombres que son tus socios? —Leonid sonrió como el depredador que era.
—Un adorno inteligente no saldría de compras, Valeria. No trates de ser lo que no eres.
—Entonces apresúrate con la respuesta porque me están dando ganas de salir a ver vitrinas, visitar tiendas y ¿Quién sabe? —se