Valeria quedó con Nino en la piscina, pero al ver la notificación de la asistente de Leonid en el teléfono, subió hasta su habitación para cambiarse de ropa por una adecuada para tomar el sol y para saber más de su pequeño secreto. En el camino encontró a Jeremy y a su madre, quien se encontraba tomando un fabuloso té que preparó Dino. El chef le ofreció y ella lo tomó con una gran sonrisa porque era adicta al té de hierbas que él preparaba; les avisó que era día de piscina y estos sonrieron aceptando la invitación.
—No tengo un traje de baño, mi amor —le dijo Elena Montenegro a su hija.
—Descuida, mamita, te presto alguno —la mujer aceptó de buena gana y Valeria se despidió de ellos.
Pasó por el comedor y su padre se encontraba ojeando la prensa, lo cual le causó risa porque lo veía demasiado anticuado cuando podía hacerlo directo de la computadora, pero este le dijo que a la antigua era más satisfactorio. Valeria se quedó con esa respuesta, besó la frente de su padre y se dispuso a